El placer de escribir a mano

Vivimos en una sociedad totalmente informatizada en la que escribir digitalmente forma parte de nuestra rutina diaria. Las prisas, la inmediatez, el aquí y ahora han hecho que guardemos en un cajón costumbres que sería una lástima perder.

El acto de escribir a mano no debería quedar relegado a acciones como hacer anotaciones a pie de página en un libro o recordatorios en un trozo de papel.

A día de hoy cuando queremos tener noticias de alguien le enviamos un e-mail. Una acción fría e impersonal que aunque expliquemos algo con palabras pierde los detalles y la sensación de cercanía que se percibe al leer una carta escrita a mano.

¿Cuándo fue la última vez que te tomaste un tiempo para escribir a mano una carta?, ¿o para desconectar del ajetreo del mundo y conectar contigo mismo escribiendo un diario, un relato, un poema?

escribir a mano

La sensación de sentarte delante de una hoja de papel en blanco, tomarte un tiempo para ordenar tus ideas, pensar con detenimiento todo lo que quieres decir, como explicarlo con las palabras exactas y por supuesto la importancia de la caligrafía. No hay nada más personal que tu caligrafía. Al igual que las huellas dactilares, cada uno de nosotros tenemos una caligrafía diferente; única. Somos capaces de reconocer a una persona por su forma de escribir.

Podríamos decir que la escritura como todo aquello que creamos con nuestras manos puede convertirse en un placer y sin duda para disfrutarlo al máximo es necesario contar con las herramientas adecuadas. Lamy es tu aliado perfecto para ello. Siente como se desliza la tinta por el papel con una pluma Lamy, refinada y confortable en tu mano. O el trazo firme pero fluido que te proporcionan los bolígrafos Lamy. Sea cual sea tu historia, plásmala de forma única de tu puño y letra con los sistemas de escritura Lamy.

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